Regl. 8932, art. 9-5
Investigación de Campo.
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Cite as Reglamento Núm. 8932, Art. 9-5
A. La investigación y documentación de campo requerida en la Fase III deberá estar orientada
hacia las siguientes metas:
1.
Definir con mayor exactitud los componentes culturales y establecer su cronología
basada en fechados por radiocarbono 0 cualquier otro método aplicable.
2.
Proponer una reconstrucción de la estructura interna del recurso por medio del
análisis de la distribución de los materiales excavados y las diversas áreas de
actividades y elementos culturales que se identifiquen.
3.
Obtener las muestras más adecuadas de los materiales arqueológicos para análisis
presentes y futuros. Entre los materiales arqueológicos a recuperarse han de estar,
por ejemplo, pero sin limitarse a: cerámica, lítica, concha, restos faunísticos, restos
óseos humanos, metal y vidrio, sean estos artefactos utilitarios, ceremoniales, 0
asociados a construcciones. También han de recuperarse muestras de suelos para
estudios de flotación y polen, carbón para fechado, y cualquier otra muestra necesaria
para realizar un análisis e interpretación adecuada de cada recurso arqueológico.
4.
Realizar una documentación completa de estructuras, maquinaria, obras de ingeniería
o arte rupestre, entre otros, según el caso particular de cada proyecto (ver anejo B).
5.
Realizar una documentación completa de los recursos arqueológicos que hayan sido
identificados en el área de estudio a tono con los estándares de la práctica en las
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disciplinas de arqueología y arquitectura a fines de proveer la documentación amplia
y apropiada de dichos recursos.
B. Para poder cumplir los objetivos y metas de esta fase de estudio el investigador
desarrollará una estrategia de campo y laboratorio. La metodología y técnicas han de estar
especialmente diseñadas para el sitio arqueológico objeto de estudio. El mismo deberá
tomar en cuenta sus particularidades en cuanto a localización, tipo, tamaño, presencia 0
ausencia de elementos edificados, variedad y densidad de materiales asociados y cualquier
otra característica. Las estrategias pueden incluir el uso de equipo especializado para
prospección remota.
C. En esta fase de estudio se requiere realizar unidades amplias de excavación distribuidas
adecuadamente en el área, que permitan obtener el mayor muestrario posible de los
materiales arqueológicos y elementos presentes, así como información sobre los estratos
culturales y naturales. El investigador tomará en cuenta el tipo, tamaño y complejidad del
recurso al momento de establecer la cantidad, tamaño y distribución de sus pozos y
unidades de excavación, o cualquier otra metodología aplicable según el caso particular de
cada proyecto.
D. Se deberá utilizar un sistema de coordenadas para geo referenciar en un plano todas las
pruebas y unidades de excavación realizadas en la Fase III, el cual ha de reflejar también
las excavaciones realizadas en fases previas. Este plano ha de proveer una escala
apropiada para mostrar de modo legible las formas, tamaños y ubicaciones de las
excavaciones.
E. De detectarse la presencia de restos humanos en el campo, se deberá consultar a un
especialista en el área de la bioarqueología, para llevar a cabo el proceso de definición,
documentación, recuperación y embalaje de dichos restos.
Sección 6. Análisis de Laboratorio.
A. El análisis de laboratorio forma parte integral de un estudio Fase III. Deberá incluir un
análisis cuantitativo, cualitativo y comparativo de todos los materiales arqueológicos
excavados por niveles, estratos, elementos, unidades, y cualquier otro criterio que el
Investigador Principal estime apropiado para lograr la interpretación de los mismos.
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B. Materiales como cerámica, lítica, concha, hueso, vidrio, madera y metal, entre otros, han
de ser objeto de análisis general considerando aspectos como materia prima, manufactura,
estilo, función, tipo, variedad, huellas de uso y otros. Por su naturaleza algunos de estos
materiales requieren de análisis especializado como malacología, zooarqueología,
palinología y otros, los cuales deberán ser llevados a cabo por especialistas para completar
un análisis apropiado del material recuperado.
C. El análisis de restos óseos humanos ha de incluir el examen osteológico del material,
realizado por especialistas que puedan identificar aspectos biológicos y demográficos
(como sexo, edad, estatura, grupos humanos, traumas, deficiencias nutricionales,
paleopatologías, etc.) y puede incluir estudios de ADN, entre otros. El análisis también ha
de incluir aspectos asociados a prácticas culturales (como distribución espacial, prácticas
mortuorias, prácticas de deformación dental o craneal, entre otros).
D. El análisis también ha de incluir la documentación y estudio minucioso de la estratigrafía y
matriz donde fue recuperado el material, incluyendo deposiciones naturales y culturales.
E. Todo material arqueológico obtenido durante la Fase III deberá ser debidamente lavado,
empaquetado, rotulado y conservado de acuerdo a las normas aceptadas para estos
procedimientos (ver anejo A). Se informará al Consejo la disposición final de los
materiales excavados.